Acciones de gobierno

Durante mucho tiempo ha habido escasez de noticias sobre acciones de gobierno. Tal vez porque no las hubo, aunque sí que hubo gobierno y, entonces, cabe preguntarse qué es lo que estuvo haciendo. Es cierto que ha habido un tiempo de vacaciones generales en las que se hace menor el ritmo de actividad, en todo aquello en el que la productividad no es necesario mantenerla con valores altos, pero la función de gobierno de un país no admite esa merma, a menos que, de ordinario, se la valore pobremente. La actividad en el mundo, tan sumamente variada, no cesa nunca y hasta se suele incrementar cuando la guardia está baja, pues es el momento que alguien aprovecha para conseguir lo que no le sería posible si todo estuviera funcionando al nivel adecuado. El Gobierno nunca debe estar bajo mínimos.

Sí hemos tenido noticias de la arribada a puertos y costas españolas de lo que se ha dado en llamar cayucos y pateras. Se han dado a conocer muchas imágenes de las personas que navegaron en esas embarcaciones. Imágenes patéticas de personas que, aún habiendo logrado superar una dura prueba, eran conscientes de que debían seguir luchando en una nueva etapa de su camino hacia la libertad, hacia el logro de ese ansia que toda persona tiene de hacer realidad sus aspiraciones como persona. Esas personas recibieron cariño de otras gentes que encontraron en los puertos y costas de sus arribadas. Lo que no pudieron darles es la solución a sus problemas. Esto es lo que corresponde al Gobierno, sin excusas ni demoras motivadas por errónea valoración del problema o por falta de consideración del mismo.

Ahora, al final de las vacaciones, ha habido movilización de algún sector del Gobierno y a Finlandia se ha ido a hacer presente, ante la presidencia de la Unión Europea, lo que se ha venido mostrando por sí misma, a través de esas patéticas imágenes de arribadas de cayucos y pateras, como un inicuo desprecio y hasta castigo a unos seres humanos que han nacido y viven en países africanos. Se ha dicho que esa misión trata de lograr que la Unión Europea se tome en serio esa cuestión de la inmigración africana en España, tal vez como puerta de Europa. Esa labor de gobierno, con toda la intensidad que la gravedad del problema demanda, debió hacerse mucho antes y nunca se debió bajar o anular la guardia.

Todo cuanto ocurre en el país - también en el mundo - debe ser tomado en serio por el Gobierno, pues son hechos que afectan a todos los ciudadanos. Debe ser escuchado con atención todo aquello que se manifieste, de cualquiera de las formas posibles, y asimilarlo. El hecho de estar en el poder no autoriza a dejar de lado a nadie y sólo considerar aquello que le beneficia o se acomoda a su forma de pensar, aunque no sea la mejor para todos.

El defecto en la información debe ser subsanado. Los ciudadanos tienen derecho a información exacta y sin dilación alguna. Solo así se logra la necesaria labor conjunta en el buen gobierno de cualquier país.

Manuel de la Hera Pacheco.- 30.Agosto.2006